El disfraz, elemento indispensable para evocar a nuestra infancia

Siempre he pensado que las mejores historias son las que no tienen ninguna conexión con la ficción, las que han sucedido de verdad. Esas son las que realmente nos hacen evolucionar como personas, las que definen quiénes somos y en qué nos hemos convertido. Pueden ser felices o tristes, pero de lo que no cabe la menor duda es que, detrás de cada una de ellas, se esconde un aprendizaje que nos ha terminado sirviendo para algo en esta vida. Y eso también tiene mucho valor a la hora de ir creciendo como persona.