¿Qué debemos saber antes de someternos a una blefaroplastia?

La palabra blefaroplastia proviene de las raíces griegas, bleplaron, que significa párpado, de la raíz platos que indica formado o modelado y del sufijo -ia, que indica cualidad, por lo que etimológicamente significa “operación para reconstruir el párpado” o lo que traducido al lenguaje actual sería cirugía estética de los párpados.

La primera pregunta que nos surge podría ser ¿en qué consiste? Y lo cierto es que la respuesta es fácil ya que es un proceso para corregir la caída de los párpados superiores y la eliminación de las bolsas en los párpados inferiores. Esta tarea se hace mediante la extracción de la grasa y el exceso de piel y músculo que a lo largo de los años se ha ido acumulando, lo que provoca que los ojos se vean más pequeños, aporten una imagen de tristeza, cansancio o que incluso interfieran u ocasionen problemas de visión.  

¿A quién va dirigida esta cirugía? A nivel oftalmológico va dirigida, sobre todo, a aquellas personas que el exceso de piel les provoca problemas de visión. Mientras que en cuanto a nivel estético los candidatos ideales son aquellas personas que desean mejorar su imagen personal y apariencia exterior, mediante el rejuvenecimiento de la mirada, por lo que actualmente es una de las cirugías estéticas más demandadas.  

¿Qué especialista realiza la cirugía? Un oftalmólogo especializado en cirugía oculoplástica o fellowship. Unas especialidades muy demandadas pero poco conocidas, por lo que si vosotros estáis pensando en llevar a cabo este tratamiento, nosotros os recomendamos a la doctora Cecilia Rodríguez, dado que ella es la más indicada en el caso de que se deseen los mejores resultados y la máxima seguridad, ya que no todos los oftalmólogos disponen de esta acreditada especialización.  

Entre las cirugías más comunes que se llevan a cabo, una de ellas es la cirugía del párpado superior. Habitualmente se realiza la extirpación del exceso de piel y grasa, a través de unas pequeñas incisiones en los pliegues naturales de los párpados superiores, para posteriormente cerrarlas con unas suturas muy finas, por lo que la cicatriz resultante es prácticamente invisible. Mientras que, en la cirugía del párpado inferior, las incisiones se realizan justo debajo de las pestañas inferiores.  

Este tipo de operaciones, de forma general, duran poco dado que es una cirugía se realiza en quirófano en una clínica u hospital. Su duración puede oscilar entre 40 o 60 minutos, si bien dependiendo si se hacen dos o los cuatro párpados puede variar, del mismo modo que si se hace asociada a otro tipo de intervenciones. En el caso de realizarse los cuatro párpados, generalmente se comienza por los superiores. Dado que es una cirugía mínimamente invasiva, la anestesia suele ser de tipo local, a excepción de casos puntuales como pacientes extremadamente nerviosos.  

Otra de las cuestiones más habituales que se plantean es si requiere ingreso hospitalario la intervención y, dado que se trata de una cirugía ambulatoria, la respuesta es que no se requiere hospitalización, si bien sería interesante que algún familiar o amigo lo acompañase para llevarlo a casa y ayudarlo en los primeros días de postoperatorio.

Tras la intervención llega el postoperatorio. Durante los primeros días se aconseja mantener un reposo relativo y tener la cabeza elevada, así como la aplicación de compresas frías para disminuir la inflamación y los posibles hematomas. Además, durante las primeras semanas no se recomienda la realización de actividades fuertes, pudiendo aparecer un ligero lagrimeo, sensibilidad a la luz, recomendándose el uso de gafas de sol, cambios de agudeza visual, visión doble… si bien todo ello irá disminuyendo gradualmente hasta llegar a desaparecer por completo, pudiendo el paciente incorporarse a su vida normal y volver al trabajo al cabo de 10 o 12 días.  

Pero realmente, ¿qué debemos tener en cuenta ante esta cirugía? El especialista nos hará una serie de preguntas sobre nuestro historial médico, por lo que debemos informarle si estamos tomando algún tipo de medicación o tenemos algunos problemas de salud como tensión arterial alta, diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas de tiroides, producción de lágrima insuficiente, alergia a determinados medicamentos, etc.

Otros cambios estéticos con gran demanda en la actualidad

Otras mejoras estéticas faciales muy demandadas actualmente son:

  • Botox. La toxina botulínica es una proteína que se utiliza para el tratamiento de las líneas de expresión, como frente, entrecejo, pastas de gallo… y que inyectada en pequeñas dosis atenúa las arrugas durante unos 4 o 6 meses.
  • Mesoterapia facial. Proporciona una hidratación profunda de la piel mediante la aplicación subcutánea de sustancias nutritivas como el ácido hialurónico, vitaminas, antioxidantes…, lo que aporta a la cara y cuello una gran luminosidad, elasticidad, firmeza, tono… Está indicado para todo tipo de pieles y sus beneficios se notan tanto de manera inmediata como a largo plazo.   
  • Peeling facial. Es un tratamiento químico, poco invasivo que se emplea para rejuvenecer y mejorar la apariencia de la piel, atenuando pequeñas arrugas, pigmentaciones indeseadas….
  • Ácido hialurónico. Es un producto natural que se inyecta bajo la piel para recuperar el volumen perdido en arrugas profundas. 

Enfermedades asociadas a los trabajadores de limpieza

Las singulares características y condiciones de trabajo de cada sector profesional favorecen la aparición de una predisposición o concreción hacia unas determinadas patologías derivadas de su trabajo y entorno profesional, ya sea por las condiciones en que el trabajador desarrolla su actividad, por la forma de organización del trabajo dentro de la propia empresa o por una exposición prolongada y crónica a situaciones desfavorables o adversas lo que puede llegar a provocar un deterioro lento y paulatino de la salud del trabajador.

En este sentido, a lo largo del post os hablaremos de las principales enfermedades profesionales en los trabajadores del sector de la limpieza. Además, también haremos hincapié en las problemáticas que tienen una mayor incidencia en este ámbito profesional y que son:

  • Enfermedades causadas por agentes físicos, es decir por movimientos repetitivos, posturas forzadas, fatiga…, siendo las partes del cuerpo más afectadas:
    • Hombro. Por trabajos relacionados con acciones continuas de levantamiento o flexión del brazo, llegando a producir una patología tendinosa crónica de manguito de los rotadores. Esta es una patología que se presenta con una alta incidencia en trabajadores como pintores, escayolistas, mecánicos, montadores de estructuras, limpiadores de cristales etc. Así, si vosotros no queréis sufrir este tipo de lesiones o dolores derivados del desempeño del trabajo, nosotros os recomendamos que os pongáis en contacto con Servinet, dado que esta empresa goza de la experiencia necesaria para que todos sus trabajadores estén correctamente formados y puedan realizar la limpieza de cristales interiores y de fachada en altura con la mayor de las garantías y es que para ello cuentan con una gran logística, como personal especializado en trabajos en altura, un camión grúa que alcanza 16 metros de altura, pértigas telescópicas, brazos articulados autopropulsados… por lo que el riesgo de lesiones se minimiza al máximo. 
    • Codo y antebrazo. Relacionados generalmente con trabajos que requieren movimientos repetidos de impacto o movimientos de gran flexión o extensión del brazo, ocasionando inflamación de las vainas tendinosas de tejidos e inserciones musculares como epicondilitis, epitrocleitis, etc.
    • Muñeca y mano. Tendinitis, síndrome del túnel carpiano, síndrome del canal de Guyon… por trabajos que exigen una aprehensión fuerte con giros o desviaciones fuertes y repetidas de la mano, así como movimientos repetitivos o mantenidos de extensión de la muñeca. 
    • Rodillas. Con compresión del nervio o tejidos subcutáneos de las zonas de apoyo de las rodillas, muy relacionado con trabajos que requieran habitualmente una posición prolonga y mantenida de rodillas, en cuclillas, etc., pudiendo llegar a producir bursitis crónica de las sinoviales, compresión del ciático poplíteo externo… 
  • Enfermedades causadas por vibraciones mecánicas. Como pueden ser las tendinitis, esguinces, bursitis, etc., ocasionadas por la realización de trabajos o la utilización de maquinaria que transmite vibraciones al hombro, brazo o a la mano, como le pueden ocurrir a aquellos trabajadores que manejen máquinas tales como pulidoras de suelo. 
  • Enfermedades causadas por la exposición de productos químicos. Ya sea por su inhalación o contacto directo con productos desinfectantes, bactericidas, detergentes, abrillantadores, decapantes, desengrasantes, productos de esterilización, insecticidas, raticidas, etc. pudiendo producir conjuntivitis ocular, rinoconjuntivitis, asma, urticarias, neumonitis de hipersensibilidad, síndrome de disfunción reactivo de la vía aérea, etc. 
  • Enfermedades infecciosas. Ocasionadas en aquellos trabajadores dedicados a la limpieza y mantenimiento de instalaciones que sean susceptibles de transmitir infecciones como la legionella.
  • Enfermedades causadas por agentes cancerígenos. Personal de limpieza que realizan su trabajo en consultas de radiodiagnóstico, radio y radioterapia, aplicación de isotopos radioactivos… en hospitales, clínicas, sanatorios…  

La legislación actual impone un deber de cooperación entre la empresa contratante y la empresa de servicios de limpieza, de tal modo que el artículo 24 de la Ley 31/1995 establece qué información ha de suministrar la empresa cliente a la empresa contratante. Esta información deberá facilitarse siempre ante cualquier de estas situaciones: 

  • Antes del inicio de las actividades profesionales.
  • Cuando se produzcan cambios en las actividades, por ejemplo, ante un incremento del nivel de riesgos.  
  • Tras la producción de una situación de emergencia.

¿Cuál es la información mínima que se debe transmitir?

La información entre empresas debe ser recíproca y suficiente sobre los riesgos específicos de las actividades que desarrollen en el centro de trabajo y que puedan llegar a afectar a los trabajadores de ambas empresas, por lo que se debe desarrollar conjuntamente una coordinación que como mínimo consistirá en:

  • Intercambio de información y de comunicaciones entre ambas empresas, contando con el compromiso formal de las empresas en materia de seguridad, higiene y salud laboral de los trabajadores.
  • Identificación, concreción y análisis de las tareas que se van a desarrollar: limpieza interior, de fachadas, exterior, industrial, etc.  
  • Impartición de instrucciones a los trabajadores.
  • Establecimiento de medidas específicas de prevención de riesgos laborales.
  • Procedimientos o protocolos de actuación.
  • Celebración de reuniones de los comités de seguridad y salud de ambas empresas.
  • Presencia de recursos preventivos.
  • Designación de las personas encargadas de la coordinación de actividades preventivas.