La sarna, una enfermedad contagiosa

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La sarna o escabiosis es una enfermedad de la piel producida por un ácaro microscópico denominado sarcoptes scabiei, el cual causa diminutas pápulas rojizas y un intenso picazón o prurito en la zona donde se introduce. Esta enfermedad, que es muy contagiosa, puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, raza o clase social, ya que se desarrolla de forma muy rápida y se disemina fácilmente en lugares con mucha gente donde el contacto con la piel de otra persona es frecuente, como por ejemplo familias, colegios, residencias de ancianos, guarderías, albergues, cuarteles, etc. Se estima que en Europa el 1 % de la población puede llegar a tener sarna alguna vez en su vida. 

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La sarna o escabiosis es una enfermedad de la piel producida por un ácaro microscópico denominado sarcoptes scabiei, el cual causa diminutas pápulas rojizas y un intenso picazón o prurito en la zona donde se introduce. Esta enfermedad, que es muy contagiosa, puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, raza o clase social, ya que se desarrolla de forma muy rápida y se disemina fácilmente en lugares con mucha gente donde el contacto con la piel de otra persona es frecuente, como por ejemplo familias, colegios, residencias de ancianos, guarderías, albergues, cuarteles, etc. Se estima que en Europa el 1 % de la población puede llegar a tener sarna alguna vez en su vida. 

La sarna o escabiosis es una enfermedad de la piel producida por un ácaro microscópico denominado sarcoptes scabiei, el cual causa diminutas pápulas rojizas y un intenso picazón o prurito en la zona donde se introduce. Esta enfermedad, que es muy contagiosa, puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, raza o clase social, ya que se desarrolla de forma muy rápida y se disemina fácilmente en lugares con mucha gente donde el contacto con la piel de otra persona es frecuente, como por ejemplo familias, colegios, residencias de ancianos, guarderías, albergues, cuarteles, etc. Se estima que en Europa el 1 % de la población puede llegar a tener sarna alguna vez en su vida. 

La sarna no es una enfermedad que ponga en riesgo la salud de las personas que la contraen, pero sí causa molestias muy desagradables, sobre todo por el gran picor que ocasiona y la necesidad imperiosa de rascarse que produce, sobre todo por las noches, llegando en algunos casos a producirse llagas por el constante e intenso rascado. Cuando se diagnostica y se trata adecuadamente se llega a curar casi la totalidad de los casos, aunque la picazón puede durar varias semanas después del tratamiento. 

Si bien cualquier parte del cuerpo humano puede verse afectada por la sarna, las zonas del cuerpo que normalmente se ven más afectadas se sitúan en los pliegues naturales de la piel, como pueden ser:

  • Entre los dedos de las manos.
  • Las axilas.
  • La parte posterior de las rodillas.
  • La parte interior de los codos.
  • Debajo y alrededor de los pechos.
  • En la planta de los pies.
  • Alrededor del área genital masculina.
  • En las nalgas.
  • Alrededor de la cintura.

En los lactantes y niños pequeños, además de en estas zonas se puede presentar en el cuero cabelludo, especialmente detrás de las orejas, las palmas de las manos o las plantas de los pies.

Aunque no es una enfermedad grave, el fuerte rascado puede hacer que se rompa la piel y cause una infección bacteriana conocida como impétigo. También determinados grupos de personas de alto riesgo pueden desarrollar una forma más grave de la sarna denominada como sarna costrosa. Este tipo de sarna origina una piel engrosada, seca, escamosa y con costra, que puede llegar a afectar a extensas zonas de la piel. Esta forma de sarna es extremadamente contagiosa y muy difícil de tratar, puesto que mientras una persona con sarna puede albergar entre 10 y 15 ácaros, un enfermo con sarna costrosa puede albergar millones de ácaros. Los grupos de riesgo de la sarna costrosa son:

  • Personas con un sistema inmunitario debilitado, como consecuencia de padecer VIH, leucemia crónica, etc.
  • Personas inmunodeprimidas como consecuencia de una medicación que inhibe el sistema inmunitario, uso crónico de corticoides…
  • Personas con discapacidades físicas graves o discapacidad intelectual.  

En el caso de detectar una persona infectada con sarna y con el fin de evitar el contagio y propagación de la enfermedad a otros miembros de la familia o comunidad, se deben adoptar las siguientes medidas de prevención:

  • Evitar el contacto con las personas infectadas.
  • No compartir el uso de ropa de vestir, sábanas, toallas, etc.
  • Lavar toda la ropa que haya utilizado la persona infectada con agua jabonosa caliente y realizar un secado a altas temperaturas. En el caso de no poder realizarlo en casa, es necesario utilizar los servicios de una tintorería o lavandería de autoservicio. Es por ello que si vosotros queréis evitar este tipo de contagios, nosotros os recomendamos que os acerquéis por Lavatur, dado que su actividad comercial está especializada en la gestión y venta de lavadoras y secadoras industriales por lo que nadie conoce mejor que ellos los entresijos de los lavados a gran escala y, con ello, las cuestiones que se deben seguir a la hora de lavar prendas especiales como es el caso mencionado.

Además, una forma de aliviar la picazón consiste en refrescar y remojar las zonas afectadas con agua fría, aplicación de una loción calmante o la toma por vía oral de antihistamínicos. 

Otras enfermedades contagiosas de la piel

Otras enfermedades contagiosas de la piel que se manifiestan de forma habitual pueden ser:

  • Producidas por hongos. Su ámbito de actuación suele ser muy localizado, las más comunes son la candidiasis, la tiña, la pitiriasis versicolor, etc. 
  • Causadas por un virus. Suelen ser de tipo benigno cuando solo afectan a la piel, algunas de las más frecuentes son la varicela, el herpes simple, herpes zóster, verrugas víricas, molusco contagioso, etc. 
  • Causadas por bacterias. Son las infecciones más frecuentes y entre ellos podemos citar las siguientes, celulitis, impétigo, foliculitis, forunculosis, dermatitis atópica, etc. 

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