Reformas que asombran en estos tiempos

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Es curioso que a pesar del miedo que muchos de nosotros tenemos ante la inminente crisis económica post Covid19 que muchas familias ya están notando, las empresas de interiorismo, construcción y decoración hayan visto incrementar sus ingresos en estos últimos meses debido a que muchas familias se han decidido a reformar ciertos espacios en sus viviendas. La explicación, según los expertos, es sencilla: están invirtiendo en calidad de vida ante la posibilidad de vivir un nuevo confinamiento obligatorio e incluso uno voluntario.
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Es curioso que a pesar del miedo que muchos de nosotros tenemos ante la inminente crisis económica post Covid19 que muchas familias ya están notando, las empresas de interiorismo, construcción y decoración hayan visto incrementar sus ingresos en estos últimos meses debido a que muchas familias se han decidido a reformar ciertos espacios en sus viviendas. La explicación, según los expertos, es sencilla: están invirtiendo en calidad de vida ante la posibilidad de vivir un nuevo confinamiento obligatorio e incluso uno voluntario.

Es curioso que a pesar del miedo que muchos de nosotros tenemos ante la inminente crisis económica post Covid19 que muchas familias ya están notando, las empresas de interiorismo, construcción y decoración hayan visto incrementar sus ingresos en estos últimos meses debido a que muchas familias se han decidido a reformar ciertos espacios en sus viviendas. La explicación, según los expertos, es sencilla: están invirtiendo en calidad de vida ante la posibilidad de vivir un nuevo confinamiento obligatorio e incluso uno voluntario.

Si lo pensamos detenidamente no es descabellado. Hay localidades que han sido confinadas ya por las autoridades pertinentes, otras en las que se recomienda que la familia permanezca en casa salvo para ir a la escuela o al trabajo a pesar de que no exista dicho confinamiento, otras donde la tasa de contagios es tan elevada que muchas familias deciden, voluntariamente, quedarse en casa todo el tiempo que les es posible, y por supuesto, otras localidades donde se van modificando las medidas adoptadas dependiendo de la situación momentánea en la que se encuentren en ese momento.

Todo eso, unido a la incertidumbre del qué pasará cuando el frío haga acto de presencia en nuestro país, ha creado una mezcla idónea para que quien puede permitírselo esté invirtiendo sus ahorros en mejorar su calidad de vida y, en definitiva, su comodidad en casa.

Pero ¿qué tipo de reformas se están llevando a cabo últimamente? Pues lógicamente el tema de los baños y las cocinas sigue siendo básico, y es que a nadie le gusta cocinar en espacios diseñados en los años 80 o ir al baño y no tener un buen espacio de almacenaje que te ayude a tener todos los utensilios ordenados. Por eso podemos decir que las reformas en baños y cocinas siguen siendo las estrellas por antonomasia. Ahora bien, hay que destacar que el número de reformas ha crecido, de forma generalizada, en estos últimos meses.

Sin embargo, no es en esas estancias donde más se está notando esa inversión que algunas familias están haciendo últimamente, sino en otros espacios más dedicados al ocio y al descanso como salones, salas de estar, terrazas y jardines.

Sergio Nisticó, este decorador de interiores en Alicante, ha reseñado en algunos medios la curiosa coincidencia de varias familias que han decidido crear salas de cine o espacios para juegos en sus hogares de la noche a la mañana. En ocasiones hablamos de rincones especiales dentro de espacios más amplios, como el rincón destinado al descanso o a ver la televisión que suele haber en el salón-comedor de la mayoría de las casas españolas. Pero otras veces hablamos de estancias enteras, sobre todo en viviendas unifamiliares o pisos amplios en los que la familia puede destinar una habitación completa al ocio o a transformarla en un espacio dedicado a ver cine o incluso deportes en pantalla grande o proyector.

También se están reformando muchas terrazas, jardines y otros espacios al aire libre como porches delanteros y demás. Normalmente, el pequeño balcón que es redecorado para poder usarlo como un espacio al aire donde tomarse el café por las mañanas o la cerveza por las tardes suele hacerlo la propia familia, o el propietario de la vivienda en cuestión, pero cuando hablamos de terrazas, amplios porches o jardines, suele entrar el juego la empresa especializada.

La instalación de pérgolas, de hecho, es una de las reformas más demandadas desde que acabó el Estado de Alarma en Junio. La pregunta que se hacen muchos expertos en el sector es si ahora, de cara al invierno, esa demanda caerá o seguirá en auge y mi opinión personal es que se va a adaptar. Veo muy posible que quienes instalaron una pérgola en agosto para pasar tiempo en familia en el jardín decida ahora acristalar ese espacio o instalar toldos que frenen el viento del invierno con el fin de poder usar ese espacio tanto en la época estival como en los meses más fríos del año.

También son muchísimas las familias que, al disponer de espacio, han decidido invertir sus ahorros en la instalación de piscinas prefabricadas o incluso en su construcción. De hecho, este año, incluso quien tiene un pequeño patio ha decidido comprar una piscina hinchable infantil para que los niños disfruten con seguridad del agua y los baños en pleno agosto.

Ahora bien, ¿se refleja esa inversión en el exterior de la vivienda? Pues tal y como nos cuentan desde Ebrocorte la respuesta es no. Según estos expertos, son muchas las casas de campo familiares reformadas por dentro que dejan mucho que desear en fachada. De hecho, algunas de ellas han sido denunciadas por las autoridades pertinentes al suponer un riesgo para la seguridad de los miembros de esas familias o, si hablamos de edificios en urbes, para la ciudadanía en general.

Y es que se está viendo que esa inversión en decoración, reforma e interiorismo que se está viviendo últimamente no causa impacto en el exterior de los edificios y muchos de ellos necesitan un mantenimiento que se ha ido dejando de lado durante décadas.

Casas que asombran

Hoy por hoy, no hace falta irse muy lejos para ver de qué estamos hablando. Basta con salir de los centros de las ciudades y pasear un poco por las afueras de las mismas para encontrar cientos de casas de campo sin mantenimiento ninguno que, de repente, cuentan con piscina, jardines y porches chill out en los que los propietarios pasan las horas.

Hemos hablado con Juan de la Corte, propietario de una casa de campo a las afueras de Valencia que tiene en propiedad desde hace décadas, por una herencia, y en la que no había invertido dinero hasta ahora. Tal y como nos cuenta, han reformado el jardín, instalados dos pérgolas unidas para crear un espacio de descanso y un área de barbacoa con mesa de comedor exterior y, por supuesto, han instalado también una piscina prefabricada en el centro del terreno. Sin embargo, el interior de la vivienda deja mucho que desear. Según la propia familia han estado yendo todos los fines de semana, y durante las vacaciones, a pasar el día a la finca. “Es nuestro pequeño oasis diurno”, pero cuando llega la noche, o entresemana que los niños ya van a la escuela y los padres trabajan, vuelven a su vivienda habitual en el centro de la ciudad porque el interior de la casa de campo no es, según sus propias palabras, habitable.

Resumiendo, hay quien ha preferido gastar sus ahorros en acondicionar el exterior de una vivienda como si fuera un terreno aislado obviando la casa en sí, y esto, aunque es totalmente válido, puede resultar peligroso.

Pensemos ahora en una comunidad de vecinos que tienen problemas estructurales, o problemas en la fachada del edificio y deciden, por votación, invertir en la construcción de una piscina comunitaria, unas barbacoas o en espacios al aire libre de ocio y recreación en lugar de invertir en solucionar esos problemas en la fachada. El resultado de esa decisión puede ser desastroso, pues hablamos de accidentes de cornisas que caen a causa del viento o la lluvia e incluso de grietas estructurales que podrían poner en peligro la permanencia de los vecinos en esa comunidad.

Alguien podría pensar que algo así no va a pasar en la vida y que los vecinos de una comunidad son lo suficientemente inteligentes como para saber qué es lo prioritario, sin embargo ya está pasando. Los ayuntamientos de diversas localidades han ido detectando problemas en edificios que han de ser subsanados lo antes posible y se han encontrado con propietarios que aseguran no poder hacer frente a los gastos que esos arreglos conllevarían al tiempo que se han gastado “X” en reacondicionar las instalaciones comunitarias al aire libre. Pero ¿por qué hacen algo así? Es sencillo, muchos de esos vecinos creen que si el edifico tiene un problema real peligroso, será el seguro o, en último lugar el ayuntamiento quien, al final, se hará cargo. Craso error, puesto que los únicos que están obligados a mantener en condiciones ese edificio son los propietarios de dicha comunidad.

Lógicamente esto no es algo que pase de forma generalizada, por supuesto, pero sí son casos extraños que antes casi no se daban y que ahora se dan cada vez con más frecuencia.

De hecho, incluso podemos hablar de comunidades que están al borde del desalojo por problemas estructurales cuyos vecinos se han declarado en bancarrota obligando al Ayuntamiento a hacerse cargo del apuntalamiento del edificio, o de la instalación de redes en la fachada para garantizar la seguridad de los residentes y de los transeúntes, al tiempo que han comprobado cómo se realizaban ciertas obras en las instalaciones comunitarias, todas ellas pagadas en negro, por supuesto, sin facturas ni albaranes con los que demostrar absolutamente nada.

Las empresas profesionales nunca, jamás, aceptan este tipo de trabajos pero hay autónomos que sí los hacen al creerse seguros de miradas indiscretas por estar reformando la parte interior de la comunidad, un espacio no visible desde la calle. Otras veces, son los propios vecinos quienes cuentan con conocimientos para realizar tales reformas.

Sea como sea, y dejando a un lado lo que es o no ético, la conclusión que sacamos con todo esto es que el estilo de vida de nuestra sociedad (antes siempre en la calle, en parques, terrazas y otros espacios) está cambiando hacia una vida más en familia, en el interior de nuestras viviendas o en el interior de espacios privados.

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